Sistemas de aislamiento térmico exterior de edificios (SATE)

Lo primero que vamos a hacer es explicar por qué debemos aislar térmicamente nuestras viviendas. Después  explicaremos la forma en que lo hacemos y la materia que utilizamos.

Si usted tiene una vivienda con un sistema individual de calefacción, ya sabe que pagará lo que consuma, sea su sistema de gas natural, gasóleo o electricidad. Por tanto, todo lo que aquí se expone le interesa, pero menos que a los que no tienen ese sistema individual.

En cambio, si su sistema de calefacción es centralizado, es decir hay una o varias calderas que proporcionan el agua caliente para calefactar las viviendas de la comunidad, el pago del combustible que se consume se puede realizar de varias formas. La más normal y sencilla es dividir el gasto de la calefacción entre todos los vecinos de una forma proporcional a la superficie de cada vivienda. Es decir, cada vecino paga lo mismo si tiene todos los radiadores encendidos o apagados.

Existe una directriz o normativa de la Unión Europea (UE) que entrará en vigor el uno de enero de 2017, que establece que en aquellas comunidades con sistemas de calefacción centralizados, cada usuario deberá pagar en función del calor que consuma.

Aunque esta normativa parezca un poco desacertada, tenemos que indicar que más del cincuenta por ciento de la energía que consumimos, se consume en los edificios, sean estos de viviendas o edificios públicos. Por tanto, la UE tiene la obligación de velar por un consumo más racional de la energía ya que esa energía, de alguna manera, deteriora el medio ambiente. Y, lógicamente, cuando nos toca pagar todos tratamos de que sea lo menos posible.

En el tema de la calefacción, es evidente que mientras mejor aislado térmicamente esté nuestro edificio menos energía gastaremos en mantener un confort adecuado en nuestra vivienda. Y ese es el objeto y el propósito de la información que queremos transmitirle.

La normativa del Real decreto 314/2006, establece las calidades y el tipo de aislamiento que deben reunir las viviendas de nueva construcción. Sin poner en duda que con mayor o menor exactitud se esté cumpliendo esa normativa, entendemos  que la mayoría de las viviendas que habitamos, tienen la posibilidad de mejorar su aislamiento.

En la información anexa que les adjuntamos, tratamos de informarles, con la mayor exactitud, la forma de mejorar el aislamiento térmico de las viviendas.
Pero esto no es una idea aislada de uno o varios organismos. El Instituto para la Diversificación y el Ahorro Energético, IDAE, desarrolló una guía denominada SATE de la que les exponemos los puntos que pueden ser más interesantes para ustedes, desde nuestro punto de vista.

Con un sistema de aislamiento térmico exterior de edificios, se reviste y aísla el exterior del edificio, adaptándose la geometría del mismo, incluso las más complejas, sin discontinuidad. Por lo tanto, cuando está correctamente concebido e instalado, permite fácilmente resolver la mayoría de los puentes térmicos del edificio.

Los sistemas SATE que incorporan un aislamiento con un espesor óptimo, aseguran drásticas reducciones de la energía disipada al exterior, lo que conlleva una disminución del consumo de combustible próximo al 30 % y permiten un ahorro energético consistente y continuo (calefacción en  invierno y aire acondicionado en verano).

Se estima que la inversión realizada para la instalación del sistema tiene un tiempo de retorno de cinco años, como término medio.   
Otras propiedades de los sistemas SATE:
  • La instalación se realiza tratando de minimizar las molestias a los usuarios del interior de sus viviendas (polvo, eliminación de escombros, etc.)
  • El sistema revaloriza automáticamente  el valor del inmueble al mejorar el coeficiente de eficiencia energética.
  • Con este sistema no se reduce el espacio habitable interior de las viviendas.
  • Mantiene la envoltura exterior y la estructura del edificio en condiciones termo-higrométricas estables, contribuyendo de manera decisiva al mantenimiento de la construcción a lo largo del tiempo. Se impide además la degradación causada por las variaciones de temperatura y humedad exterior, tales como la formación de grietas, fisuras, infiltraciones de agua, manchas, moho, etc.
  • No es necesario eliminar el enfoscado viejo, salvo cuando exista riesgo de desprendimientos.
  • Proporciona una nueva visión del edificio, dándole un aspecto de rejuvenecimiento.

Cómo hacemos el aislamiento térmico de una vivienda?

Partimos de una materia prima excepcional, el corcho, que, además, es renovable. El corcho es la cobertura suberosa de una especie denominada Quercus Suber, en castellano alcornoque. Sus propiedades provienen de su estructura y de la composición química de las membranas celulares.

En su estructura alveolar, cada centímetro cúbico contiene entre 32 y 40 millones de células, cuyas capas intracelulares están constituidas por cinco partes: dos de celulosa, las cuales revisten las capas celulares llenas de aire; otras dos de materia dura e impermeable al agua (suberina y cera) y la quinta es leñosa y cuya función es mantener la estructura y la rigidez necesaria.

En la sección correspondiente, pueden verse las características técnicas que hacen del corcho un producto con unas cualidades notables y provechosas.

El corcho es, entre todas las substancias naturales, la que se encuentra dotada de mayor poder aislante. Bajo la forma de aglomerado, mantiene todas sus propiedades indefinidamente. Y el hecho de ser inalterable, le confiere una multiplicidad de aplicaciones difíciles de encontrar en otros materiales.

El aglomerado se produce a partir de la aglutinación natural de los de los gránulos con su propia resina, siendo el aglomerado de corcho expandido, un material con una capacidad y características de aislamiento únicas, para cualquier ambiente o clima.

Sus características únicas, hacen que el aglomerado de corcho expandido, sea un material cada vez más utilizado en todo tipo de construcciones, bien sea para aislamiento térmico, acústico o anti-vibratorio, convirtiéndose en la solución ideal para quien busca un producto práctico y de fácil aplicación.

Algunas notas curiosas​

El corcho es la cubierta del alcornoque, árbol muy parecido a la encina. Se dice que un hombre a lo largo de su vida, podría extraer o sacar solo tres cosechas de la cubierta de un alcornoque.
El alcornoque, como la encina, son árboles de follaje perenne. Sus hojas son de una constitución que, prácticamente, no evaporan el agua del árbol. Esta característica les permite vivir en espacios naturales con una baja pluviometría.
Todas estas características nos permiten asegurar el elevado valor ecológico de las dehesa, tanto de encinas como de  alcornoques, dando, por ejemplo, cobijo a multitud de aves.


Sistema de aislamiento térmico en Pozuelo de Alarcón y Madrid